EL MERCADO INMOBILIARIO DE SANTA CRUZ DURANTE EL COVID-19

A la fecha, es usual escuchar que los efectos de la pandemia del COVID-19 han afectado a la economía en general y a los bolsillos de los ciudadanos en particular, y con mayor razón esos argumentos se explayan en época electoral subnacional.

La situación que vive el mundo es compleja en el ámbito sanitario y económico, y a pesar de las 2 olas de contagios que ya ha vivido nuestro país, hay atisbos de mejoría que se empiezan a notar hace un par de meses, desde que se liberó a la población de una cuarentena rígida que -como experimento social- a más de haber dado la impresión de que se evitó un mayor número de contagios en la población boliviana, que por cierto es imposible de demostrar, lo que sí es objetivo es la crisis económica que trajo el encierro y las limitaciones a las libertades, como ser la de locomoción, de reunión como medida de distanciamiento social, y al trabajo de numerosas actividades económicas que requieren del contacto humano para concretar transacciones.  Algunos negocios se adaptaron, a otros les es más difícil por su naturaleza, unos pocos se están dedicando a otras actividades que les permitan generar un flujo mínimo para cubrir gastos y llegar al siguiente mes.

El sector inmobiliario, que es amplio y diverso, no ha sido una excepción.  Durante todo el periodo de cuarentena rígida de marzo a junio 2020, y el que vivimos desde julio del 2020 conocido como “de desconfinamiento“ (agosto 2020) que se mantiene vigente de alguna forma a pesar de 2 Decretos Supremos posteriores, y ante una eminente y polémica Ley de emergencia sanitaria promulgada hace poco, el proceso de recuperación económica es lento, pero que no se ha detenido a pesar de la crisis sanitaria.

Día a día, personas, familias y empresas están concretando transacciones inmobiliarias de todo tipo, desde ventas, alquileres, renovación/renegociación de alquileres y anticréticos con menor frecuencia que Enero y Febrero del 2020.  A pesar de las medidas de restricción de ámbito nacional, departamental y municipal, al menos el sector inmobiliario en su mayoría sigue dinamizándonse por sus propios medios, sin esperar nada del Estado.

En UNO CORPORACION INMOBILIARIA estamos conscientes de la gran virtud de este sector de la economía, porque la empresa está enfocada en satisfacer necesidades humanas tan importantes como la vivienda y el trabajo, que se deciden con mucha responsabilidad por la cantidad de recursos que implican y por la seguridad que brinda a sus beneficiarios, sean  personas independientes, familias o empresas.

Las constructoras trabajan arduamente en el avance de obras, sorteando las altas y bajas de precios internacionales de algunos productos como el fierro y  materiales de construcción importados, los proveedores de materiales de construcción se han adaptado con contratos más flexibles,  están diversificando sus productos, o facilitando la vida al cliente con sistemas de entrega, como el que desde hace unos meses atrás brinda la app GoBox.

Las inmobiliarias cada vez tienen más herramientas a su alcance, tanto portales inmobiliarios, redes sociales, plataformas como la de Alquila2 para un segmento bien definido que busca su primer alquiler, o como la app iAgent que brinda servicios a las inmobiliarias y pronto será lanzada, o soluciones tecnológicas como las que brinda Mover Proptech Solutions con paseos virtuales e inmersivos, y Monitoreo R2 con fotografía y video con drones y cámaras profesionales.

El big data aún es un campo que tiene mucho potencial y futuro en nuestro departamento y país, y que algunos portales inmobiliarios que operan en el país lo aprovechan para brindar servicios especializados a sus propios clientes. 

Las operaciones inmobiliarias que se dan día a día con apoyo de la tecnología para ver fotos, videos o conocer información de una propiedad, ayudan, pero el contacto humano para llegar a los sentidos y sentimientos del cliente, y cerrar tratos, sigue siendo vital.   En ese sentido, la firma legal RIVERO & ARCE ABOGADOS SOC.CIV. propuso en abril del 2020, que la Cámara Inmobiliaria de Santa Cruz – CAINCRUZ impulse reformas normativas y tecnológicas junto a la ADSIB y AGETIC para que las operaciones inmobiliarias de venta y anticrético, puedan realizarse en entornos completamente digitales, que deberían ser sinónimo de seguridad y celeridad. ¿Seguro que a muchos les gustaría que, al comprar un inmueble, tenga listos en un par de días (y con el tiempo, quizás unas horas) su plano de uso de suelo, certificado catastral, pago de impuestos e inscripción en Derechos Reales, todos tramitados en el ámbito digital, versus la realidad que vivimos hace muchos años en la que debemos esperar un promedio de 3 meses para tener todos esos documentos en físico, con los riesgos que ello conlleva.  Todos esos avances los permite un gobierno digital y abierto, y la tecnología del blockchain o tockenización inmobiliaria, de la que aún estamos interesándonos en el país, en particular desde la comunidad Proptech Bolivia.

Esa es la realidad del sector, desde una mirada que refleja el día a día de un corredor inmobiliario, teniendo como próxima meta que las soluciones digitales sean aplicables en el corto plazo, brindando confianza y seguridad a todos los involucrados.

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